¿Respuesta breve o respuesta larga? ¿Respuesta breve? No, no es posible preparar el francés para el acceso a la Carrera Diplomática sin esfuerzo. El examen de lengua francesa e inglesa se trata de uno de los cuatro ejercicios eliminatorios y tiene la máxima importancia. Hay que tener en cuenta que los diplomáticos y diplomáticas de carrera manejan estas dos lenguas extranjeras a la perfección.
Sin embargo, existe una forma de hacer que el aprendizaje resulte mucho más llevadero. No consiste en estudiar menos ni en pensar que podemos evitar el estudio y la lectura de textos densos en francés, sino en integrar el idioma en nuestra vida cotidiana. Cuando una lengua se convierte en parte de nuestro tiempo libre, dejamos de percibirla exclusivamente como una obligación asociada a la oposición.
A lo largo de los años he visto llevar este consejo a la práctica con estrategias muy diferentes: Un alumno aficionado a los videojuegos decidió instalar en Steam todos sus juegos en francés. Al principio necesitaba consultar vocabulario, pero al cabo de unos meses había incorporado de forma natural cientos de palabras y expresiones que difícilmente habría memorizado mediante listas. Otro opositor, apasionado del cine de acción y de las películas de superhéroes, empezó a ver Marvel en versión francesa. Una de las grandes ventajas del francés es que la oferta de contenidos es de todo tipo. También he conocido opositores que aprovecharon su afición por la música para descubrir artistas francófonos, otros fans de la historia que siguen a día de hoy, tiempo después de haber sacado la oposición, a canales de divulgación en franés, etc..
La actividad concreta es lo de menos. Lo importante es encontrar algo que ya forme parte de nuestras aficiones y trasladarlo al francés. Puede ser leer una novela los domingos, esuchcar un podcast sobre críemnes sin resolver, un canal de YouTube de historia, una serie de televisión graciosa o incluso un programa deportivo. Cuando el idioma aparece también en nuestros momentos de ocio, el tiempo de exposición aumenta enormemente sin que tengamos la sensación de estar estudiando.
Además, esta estrategia tiene otra ventaja fundamental para cualquier opositor: ayuda a prevenir el burn out. El principal enemigo de la oposición no suele ser la falta de inteligencia ni de capacidad de trabajo, sino el desgaste acumulado durante años de preparación. Si toda relación con el francés consiste en ejercicios, traducciones y simulacros de examen, es fácil terminar asociando el idioma al cansancio y la obligación. En cambio, cuando reservamos una parte de nuestro contacto con la lengua para actividades que disfrutamos, el aprendizaje resulta más sostenible y, en muchos casos, más eficaz.
Por supuesto, esto no sustituye al estudio sistemático que exige la prueba de idiomas de la Carrera Diplomática. La expresión escrita y la práctica oral en un registro adecuado siguen siendo imprescindibles. Pero integrar el francés en nuestra vida diaria permite aumentar las horas de exposición, consolidar conocimientos y reducir el riesgo de burnout. Y en una oposición de larga duración, eso puede marcar una diferencia mucho mayor de lo que parece.