10 Consejos para preparar el francés de las oposiciones a la carrera diplomática

Preparar el francés para la carrera diplomática, al igual que sucede con el inglés o con el propio temario; no es algo que se pueda hacer únicamente en clase. Es algo que debemos integrar en nuestra rutina de preparación. En este artículo os dejo algunos consejos que por lo que he ido viendo a lo largo de los años son los más útiles de cara a conseguir el éxito en la prueba de francés.

1. Integra el francés en el ocio

Una de las más sencillas y, sin embargo, una de las que menos se hacen. Uno de los mejores consejos que puedo dar para preparar el examen a la carrera diplomática de francés es el de integrar el francés en el ocio. ¿Qué significa esto? Que en lugar de obligarte a leer X novela en francés, intentes que el francés esté presente en tu vida. Es decir: ¿Te gustan los videojuegos? Bájate el GTA en francés. ¿Te gusta el cine? Intenta ver películas en francés ¿Eres un lector? ¡Hay miles de novelas francesas de todo tamaño y dificultad! Integra el francés como algo que forma parte de tu tiempo libre, aprenderás francés sin sentir que estás estudiando ¡Y sin cansarte!

2. Haz un intensivo en un país francófono si puedes

Las clases de francés y el trabajo diario son fundamentales, desde luego. Y no pueden ser reemplazadas. Pero un intensivo aunque sea de dos semanas en un país francófono es fundamental. No tanto un «curso» intensivo sino el estar conviviendo y hablando en francés constantemente en todo momento y con todo el mundo. Eso hará que cambie tu «chip» y mejorará mucho la preparación de tu examen de francés para la carrera diplomática.

3. Entiende que un idioma es más que un idioma: es una cultura y una forma de ver el mundo

Aprender francés para sacar el examen de la carrera diplomática no es sólo «aprender un código». Es también entender que existe detrás del idioma una cultura o culturas y una serie de países que lo usan con sus especificidades. No es lo mismo el francés en Québec que en Bélgica o en Francia: sus influencais no son las mismas, las mentalidades no son las mismas y el sistema político de cada uno de los países no es el mimos. Tampoco la historia. Son elementos que irás aprendiendo a lo largo de tu preparación.

4. Grábate y óyete

No es ningún misterio si decimos que en el francés de la carrera diplomática lo que más cuesta a los estudiantes es la pronunciación. La gramática del francés es, en general, más sencilla que la del castellano pero no sucede lo mismo con la pronunciación: hay más vocales, más sonidos y una mayor dificultad. Por eso, una de las mejores cosas que puedes hacer es grabarte y oírte leyendo un texto. ¿Cómo saber que lo hiciste bien? En Google puedes «recitar» cualquier texto en francés de forma gratuita. Es un robot el que lo leerá y no es muy natural, pero sí que te dará una idea de cuál es la pronunciación correcta.

5. Usa la RFI y las herramientas que te da

Una de las mejores herramientas que hay para aprender francés. Sobre todo para aprender francés en los niveles más bajos; es el informativo en francés fácil «Journal en Français Facile» de Radio France Internationale (RFI). Este informativo se emite una vez al día, a las 20h, y tiene tres características que lo hacen ideal para preparar el francés del cuerpo diplomático: Por una parte, se trata de un informativo hecho a una «menor velocidad», por lo que resulta más fácil de entender; por otra parte se trata de un texto que tiene transcripción, por lo que puedes seguir la conversación leyendo; y, finalmente, se trata de un informativo sobre temas de actualidad de los que los diplomáticos siempre han de estar al tanto.

6. Ni un sólo día sin francés

Puede ser que haya un día a la semana que es «la clase de francés» (el que tú y yo convengamos); pero no puede ser que haya un «día del francés». El francés debe formar parte de tu vida. Todos los días debes oír francés, leer francés e, idealmente – aunque esto es más difícil de hacer en España – hablar francés (pero tampoco, porque gracias a internet podemos tener amigos en todas partes). Si consigues que el francés forme parte de tu vida de forma natural desde un punto de vista del estudio pero, también, desde un punto de vista del ocio, entonces estarás consiguiendo avanzar de cara a sacarte el examen.

7. El responsable eres tú

Con el francés sucede lo mismo que con el inglés y los temas: Los preparadores podemos aconsejarte, corregirte y darte ideas o consejos. Pero el trabajo lo tienes que hacer tú, tienes que moverte para poder hacer todas estas cosas de los puntos anteriores y, a veces, hace falta un poco de fuerza de voluntad (sobre todo hasta que lo conseguimos integrar en nuestra rutina). No olvides que el que mejor sabe tu nivel eres tú mismo, por lo que no dudes en venir tú a tu preparador y decirle con qué quieres que te ayude.

8. Aprende las reglas de pronunciación

Una de las cosas que más me ha sorprendido a lo largo de los años de mis alumnos de francés es que creen que en el francés, como sucede con el inglés, no hay unas reglas claras de pronunciación de las palabras. Que del mismo modo que una A o una I en inglés pueden pronunciarse de tres ó cuatro maneras diferentes según la palabra en la que estén, ocurre lo mismo en francés. No es así. El francés tiene unas reglas de pronunciación muy claras y, al leer una palabra, una persona que las conozca debe saber cómo se pronuncia (salvo excepciones contadísimas). Interioriza esas reglas y no volverás a tener problemas de pronunciación.

9. ¡Escribe y lee mucho!

Escribir nos premite abordar el idioma con más pausa que hablar. Lo mismo sucede con leer respecto a escuchar. Esto nos hace estar más atentos a las variaciones, a las estructuras y a las formas en las que el francés expresa las ideas que son distintas de las del castellano. Leer y escribir en francés puede ser ideal para ir mejorando este aspecto. Si te atreves (aunque hay que decir que pocos lo hacen) puedes hacer hasta resúmenes en francés de tus temas del temario.

10. Consulta tus dudas.

Estás solo en la formación y depende enteramente de ti. Pero no dudes nunca en hacer tus preguntas a tu preparador. Aunque creas que es una pregunta estúpida. La pregunta más estúpida de todas es la que no se formula aún teniendo la duda. ¡Los preparadores estamos para ayudarte!

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