Primer ejercicio de la carrera diplomática: ¿Vida después de la masacre?

Hace poco se hacían públicos los resultados del primer ejercicio de la oposición al cuerpo diplomático y se ha confirmado lo que tantos estudiantes pensaban: Ha sido una verdadera masacre. Más del 80% de las personas que se presentaron al primer ejercicio de la carrera diplomática han suspendido. Un 87% concretamente.

Para muchos, que era su primera vez, esto tampoco es un drama: Iban a ver de qué iba, a enfrentarse por primera vez a un examen de este tipo, con sus tiempos, sus dinámicas, sus nervios… Era una especie de reconocer el terreno en el que uno daría la batalla más adelante. ¿Asusta? Sí, pero no desanima.

El problema lo tienen todos los que estaban preparando la carrera diplomática desde hacía tiempo, que habían mejorado su francés y su inglés, que (creían estar/)estaban en condiciones de aprobar… Y se dan de bruces con esta realidad. Y no sólo eso, sino que muchos de los suspensos de este año eran aprobados del año pasado: gente que había incluso llegado a la prueba de idiomas o al ejercicio de cante.

Aprobar el primer ejercicio de la carrera diplomática no garantiza nada

¿Lo dejo? ¿Tiro la toalla? Una de las cosas de las que me he dado cuenta a lo largo de los años que llevo como preparador de francés a la carrera diplomática, es que las personas que acaban consiguiéndolo no son ni más listas, ni hablan necesariamente mejor ni son necesariamente más estudiosas que las que sí. ¿Qué diferencia al futuro diplomático del que lo acaba abandonando? Una actitud distinta, un enfoque psicológico distinto.

En primer lugar, aprobar un ejercicio no cambia absolutamente nada a la hora de aprobar la carrera diplomática. ¿De qué vale aprobar un ejercicio si no apruebas el resto? Absolutamente de nada. He conocido casos de personas que han tardado tres y cuatro años en pasar del primer examen; pero quee cuando lo han hecho han llegado hasta el cante e, incluso, han sacado la plaza a la primera.

También casos de muchas personas que a veces pasan el primero, a veces no. Pasar el primer examen no es indicador de nada. ¿De qué sirve hacerlo si tu francés o tu inglés son malos? Es importante tener una visión correcta de donde estamos, que te la pueden dar tu preparador de francés en lo que respecta a este idioma; pero también tu preparador de temario en lo referente al propio test, el comentario y el cante.

Que la inspiración (o la suerte) te pille trabajando

Se le atribuye al pintor Pablo Picasso la frase de «La inspiración existe pero tiene que encontrarte trabajando». Lo mimo pasa con la suerte: Que caigan unas u otras preguntas puede ser una cuestión de suerte. Desde luego. Pero, en realidad, y sobre todo cuando se trata del primer examen, se trata de la misma suerte par todos. Da igual que esté difícil o fácil, lo importante es que estés entre los mejores.

Caso distinto es el de los temas orales, donde cada alumno tiene que hacer frente a un tema totalmente distinto del anterior, lo que no siempre es justo.

Como siempre, donde interviene el azar, hay una parte de estadística: a veces la diferencia entre sacársela en 4 o en 5 años está en algo tan elemental como tener suerte con el tema que nos caiga. Con más o menos suerte, lo que está claro es que si trabajamos, sino bajamos los brazos y si seguimos preparándonos, vamos a poder con todo. La preparación de ese año no cayó en saco roto, serivrá para el que viene. Y por último, ten en cuenta que esto es un trabajo, un trabajo duro pero totalmente factible porque no eres tan especial: Antes que tú se la sacaron muchas personas, en tu año se la sacará más gente y en el siguiente otros tantos. ¡Claro que puedes!

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